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IMÁGENES DE BARRO EN EL ARTE DE ANTONI TAPIES

Une la cerámica de la construcción con el recubrimiento mural decorativo y el arte de lo hecho a mano.

Los primeros contactos del pintor con la cerámica se produjeron en 1981, a instancia de su amigo Chillida y de su galerista Aimé Maeght. Se relaciona primero con Joan Gardy Artigas (taller en Gallifa) y después con el ceramista alemán Hans Spinner, en el taller de cerámica de Grasse (Costa Azul). Tapies acentúa el registro principalmente escultórico de las piezas cerámicas y también un conjunto muy novedoso de obras de pared (muro) en barro cocido, así como en el uso de chamotas y arcillas. Así une el carácter tradicional de la cerámica, como material de construcción, con el recubrimiento mural decorativo y el arte de lo hecho a mano, con el uso de arcillas que transmiten una impresión de durabilidad y suponen una declaración de principios de la vida. Según el pintor Joan Miró: “La obra de Antoni Tapies está dentro de la tradición de estas explosiones que de tiempo en tiempo se producen en nuestro país y que conmueven tantas cosas muertas. Es auténticamente barcelonesa, con irradiación universal. Por esto merece toda mi admiración”.